Aitor Ayerza: «Hay que ser valiente, no vale salir a terminar»
Oriako Txirrindulari Eskola organizará la 42º edición del Memorial ciclista Urkola y Oiarzabal
El Memorial Ciclista Andoni Urkola y Mikel Oiarzabal cumple este mes su 42º edición. El 24 de mayo más de un centenar de chavales tomarán la salida para recorrer los casi cien kilómetros que tiene el trazado de este año. La carrera es parte de la historia ciclista guipuzcoana y por ella han pasado ya miles de jóvenes que después han dado el salto a categorías superiores. El recorrido pasa por diversos pueblos de Tolosaldea para terminar en Anoeta, aunque este año tendrá un nuevo trazado para evitar la N-1.
Así, en la salida, el pelotón cruzará Tolosa en lugar de dirigirse hacia Goierri por la N-I, por lo que solamente tocarán esta carretera alrededor de 2 kilómetros, desde Bentaundi hasta Alegia, y así adaptarse a las exigencias de tráfico para no paralizar esta vía. Una vez en Alegi, se dirigirán por la antigua nacional hasta Ordizia, donde darán la vuelta para regresar hacia Tolosaldea. En Alegi, subirán a Orendain, bajarán a Amezketa y tras pasar de nuevo por Alegi, subirán Altzo para bajar hacia Tolosa. Tras cruzar la villa, subirán a Hernialde para encarar los últimos kilómetros hacia la línea de meta. Esta se situará en la cuesta en el cruce hacia Hernialde en Anoeta, al igual que en los últimos años. En esta ocasión no pasarán dos veces por línea de meta, si no que la llegada será la definitiva.
La prueba como todos los años será el aperitivo de las fiestas del Corpus de Anoeta. «Si no coincide con ninguna otra prueba será fácil juntar a 160 chavales», indica Aitor Ayerza, el director de Oriako Txirrindulari Eskola, organizadora de la carrera que comenzó como homenaje a Andoni Urkola y Mikel Oiarzabal, dos promesas ciclistas locales que fallecieron a consecuencia de las riadas en 1983.
En los últimos años las exigencias para organizar este tipo de eventos han aumentado y, con la falta de voluntarios para los cruces, dificultan aún más el llevarlas a cabo. En cuanto al pelotón, Ayerza indica que la cantera de ciclismo en Gipuzkoa goza de buena salud, con alrededor de 100 fichas en cada categoría. «Con la pandemia bajó, y ahora nos mantenemos. Benjamín, alevín e infantil han subido. Cadetes y junior se mantienen», indica.
Hace unos años tuvieron incluso un equipo femenino de sub-23. En este sentido, explica que el ciclismo femenino es «completamente diferente», ya que las carreras son fuera de la provincia en su mayoría. «Hay que darles salida y calendario a las chicas también», reivindica. En estos momentos en Oriako hay una veintena de chicas, en equipos de cadetes y juniors. En este caso agrupan a jóvenes de toda la provincia, ya que en sus comarcas se quedan sin equipo al subir de categoría. En cambio, los chicos, suelen competir en Gipuzkoa, Bizkaia y Álava. El calendario de carretera comenzó en marzo, por lo que los jóvenes llegarán ya preparados a Anoeta.
Carreras
En noviembre suelen comenzar la temporada de pista, y si no les atrae, tienen la opción del ciclo cross. Los entrenamientos en carretera empiezan en diciembre. La dificultad radica en hacer grupo. «Las chicas de la zona quedan una vez a la semana», y en el caso de los chicos intentan organizar también entrenamientos conjuntos, pero los estudios y las actividades que tienen cada día suelen dificultar el reunirse.
Eso sí, desde el club dan «prioridad absoluta» a los estudios. «En los entrenamientos y en los estudios es igual, si no te preparas antes, no hay nada que hacer». En este sentido recuerda sus comienzos, cuando «andabas un par de días con los amigos, ibas a la carrera y ahí andabas, de pelotón. No te voy a decir disputando. Ahora es imposible. Ha subido el listón. Ha subido la calidad de 10 o 15, que se lo están tomando demasiado en serio. Hay que entrenar bastante más de lo que entrenábamos nosotros», subraya.
Por eso, Ayerza destaca que hay que dar tiempo a los chavales, sin prisa de que suban a profesionales. En cambio, también les pide que compitan. «No vale salir a terminar la carrera cuando puedes dar más, tienen que llegar a casa con la sensación de ‘lo he dado todo’. Hay que ser valiente». Aunque entiende que a esas edades esa visión es difícil de aceptar a veces.
En el Oriako la junta la componen unas siete personas y cuentan con la ayuda de chavales de la cantera, que han sacado el título de director. Es algo que le gustaría potenciar, «si en su día te han ayudado, ahora tienes que ayudar», en lugar de tener que contratar personal, que en el caso de un club como el Oriako es inviable.
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