Los primeros motores industriales del País Vasco

El motor industrial fabricado por Yeregui. Fotografía: Martin García

Los primeros motores industriales del País Vasco

Los hermanos Yeregui de Zumaia fueron pioneros en crear hace más de cien años los primeros motores para barcos

Martín García

Hablar de los primeros motores industriales y de los primeros motores para barcos fabricados en el País Vasco es hablar del apellido Yeregui de Zumaia. Fue el 7 de noviembre de 1922 cuando se constituyó la empresa ‘Yeregui Hermanos’ de Zumaia, aunque para entonces ya existía otra en la misma localidad con los mismos apellidos llamada ‘Yeregui y Compañía’, que desapareció apenas siete años después.

Según datos extraídos de ‘Zumaiako Industria-ondarearen Informazio Zentroa’, los hermanos Severiano, Jesús, Anastasio, Ladislao y Eusebio Yeregui Manterola constituyeron ese año, junto con el sacerdote José Martín, dicha sociedad comanditaria que llamaron ‘Yeregui Hermanos’. Según parece, tales hermanos salieron de la otra empresa, ‘Yeregui y Compañía’, que regentaba un hermano suyo de nombre Calixto. Lo cierto es que ambas empresas apenas compitieron en ese incipiente mercado en que casi todo estaba por hacer durante siete años, dado que esta última fábrica, aunque fundada antes, desapareció del mercado en 1929.

Hemos hecho este breve preámbulo tan solo para situar dicho apellido Yeregui en ese contexto de los pioneros fabricantes de motores en dicha zona de Zumaia hacia principios del siglo XX, aunque sabemos que en esa época ya existía también algún otro fabricante importante en dicha localidad.

A partir de ahora hablaremos tan solo de la empresa ‘Yeregui Hermanos’, debido a que hemos podido fotografiar un hermoso motor industrial fabricado por ella y muy bien restaurado, que podemos admirar en la primera fotografía. La chapa de bronce de la siguiente foto ratifica su autenticidad al decir: YEREGUI HERMANOS – CONSTRUCTORES – ZUMAYA (Guipuzcoa). La otra chapa que tiene el motor tan solo quiere informar a los clientes de los tipos de aceite que dicha empresa recomendaba utilizar para su lubricación en invierno y en verano.

El motor restaurado es una verdadera obra de arte. Está montado sobre un carro de hierro muy sólido, con solo dos ruedas, que incorpora en su parte inferior un timón de dirección extraíble. Mostramos un cuadro de seis fotografías que determinan otros tantos conjuntos del citado motor que explicamos así: La imagen 3a muestra un artístico depósito de gasolina para funcionamiento del motor, que está atado al bloque del motor con dos flejes metálicos; la 3b señala el cuerpo del motor, que funciona con dos cilindros de cuatro tiempos; en la casilla 3c mostramos el receptáculo acristalado que tiene para controlar el goteo del aceite; la 3d nos enseña la pista de rodadura de la polea sobre la que girará después la correa de trasmisión para llevar su movimiento circular al eje general del taller; en la casilla 3e mostramos el conjunto regulador de velocidad; y, finalmente, la foto 3f nos muestra la magneto y su conjunto de carburación.

La restauración histórica del motor la llevaron a cabo Jesús Echeverria (hijo) y Miguel Azurmendi de Donosti hacia 1970. La hicieron de forma meticulosa y muy ordenada, hasta el punto de abrillantar hasta los últimos tornillos de bronce que tenía originalmente el motor. La utilización de materiales ‘nobles’ por parte del fabricante en su construcción, tales como el latón, cobre, bronce, etc., también determina de alguna forma la antigüedad y singularidad del mismo.

A nuestro juicio puede ser un prototipo exhibido en alguna de esas novedosas ferias del ramo que se celebraban en plena Segunda Revolución Industrial, dado que no se observa en parte alguna ningún número de fabricación asignado, elemento habitual para el control de su cartera de motores. Por la exquisita forma con que lo terminaron, hasta es posible que sea el primer motor que fabricó ‘Yeregui Hermanos’ en 1922.

La empresa ‘Yeregui y Cia’ ya mencionaba en sus folletos que ellos eran los primeros fabricantes de motores en España (sic), tal y como vemos en el último cuadro de dos fotos con cuñas comerciales también extraídas de ese centro de información indicado al inicio de la crónica. Otra joya más rescatada para la historia industrial del país de un caserío de esa zona de Zumaia-Arroa-Zestoa.

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